Los fallos de Mis Fallas


Orejones y Mano totalmente solos en Valencia

Los fallos de mis Fallas audio

Hoy fue el mejor día de mi vida. Pero, te lo voy a contar desde el principio de los tiempos: el otro día estaba tan aburrido en el parque del Àrbol del Ahorcado, al que llamamos así porque tiene un árbol que tiene muy buena pinta para ahorcarse. Estaba con Orejones López jugando a la trompa carnicera, como siempre, cuando llegó la madre de Orejones.

Mano y Orejones en el parque del Àrbol del AhorcadoElla mola un pegote porque está divorciada y, como se siente culpable, hace todo para Orejones. Pues, ayer ella me preguntó si quería ir a la playa semana de vacaciones con ellos.  Esto mola muchísimo.

la madre de Orejones ha invitado a Mano a la playa Pero también me daba miedo porque el día anterior mi madre estaba muy enojada conmigo. Mi madre siempre está enojada conmigo. Algunos días pienso que ella estaría más alegre sin mi. Todos los días me da collejas. Por eso, pregunte a mi abuelo qué debería hacer. Mi abuelo mola muchísimo. Es más inteligente que el presidente, así que él sabría cómo debía preguntarle a mi madre si podía ir a la playa con Orejones. Mi abuelo me dijo que no fuera tonto, que mi madre me quería  mucho, pero a veces ella estaba demasiado estresada. también me dijo que dejase de hacer tonterías, que yo era un buen chico y que debía demostrarle que podía comportarme.

Mi abuelo siempre sabe qué hacer. Pienso que es así porque él está de la próstata y por eso lo sabe todo.

Fui a casa con prisa para estar allí antes de que mi madre regresara del supermercado con el Imbécil. Quería sorprenderla con la preparación de la cena. Empecé a arreglar todas las cosas que iba a necesitar.  Saqué los platos, los tenedores, los cuchillos y las servilletas y dejé todo al lado de la cocina, para que fuera más facil mover la comida desde la sartén a los platos.  Encendí la cocina, como mi mamá hace cada vez que cocina, y abrí la nevera para decidir qué quería cocinar. Decidí preparar huevos fritos con chorizo porque me encanta el chorizo. Cuando estaba tomando los huevos de la nevera, de repente,  ví la cosa más aterradora que he visto en toda mi vida, un fuego en la cocina.

Un fuego en la cocina

No estoy muy orgulloso de esta parte de la historia, pero en el interés de decir la verdad, te lo cuento de todos modos. De repente, cuando vi a las llamas que tenían el potencial de poder destruir nuestro hogar, grité pidiendo ayuda como un mariquita. No tenía NPI de qué  hacer.  Hace unos meses La Sita Asunción nos había explicado exactamente qué deberíamos hacer en esa situación, pero en ese momento no podía recordar nada. También recordé que mi madre no estaba en casa, estaba yo solo.  Empecé a llorar lágrimas que sólo puede llorar un chico que sabe que su vida esta al punto de terminar.  Me quedé, ahí, congelado completamente,  y sin NPI de qué debía hacer. La Luisa  parecía muy preocupada y preguntó a Mano qué había pasado y porque olía tanto a humo.

De repente pasó un milagro. Nuestra casa estaba de humo. Salí corriendo del apartamento y me encontré con todas las personas de nuestro edificio bajando las escaleras.  La Luisa  parecía muy preocupada y un poco tonta bajando con su perrito en sus manos.Me preguntó que qué había pasado y que porqu olía tanto a humo, siguió haciéndome preguntas que qué dónde estaba mi madre y que  qué horror, que esperaba  espero que todos estuvieran a salvo. !Una pesada!

No le dí ninguna respuesta porque no quería que nadie supiera lo que había hecho, era la primera vez en mi vida que no tenía nada de decir. Cuando salí del edificio, ví un camión de bomberos grandísimo y rojo, y también a mi madre, mi abuelo, y el Imbécil esperándome.  Cuando ella me vió, me dió el abrazo más fuerte de mi vida y me dijo que gracias a Dios que estábamos a salvo.

La madre de Mano le dió el abrazo más fuerte de su vida

Me puse a llorar; nunca había visto a mi madre tan alegre de verme. Ella estaba de buen humor, pero no quería estar con ella cuando se dió cuenta de que yo había iniciado el fuego. Decidí que era el momento correcto para preguntar si podía ir con Orejones a la playa. Me respondió que podía hacerlo, pero antes de ir, tenía que ir a la psicóloga por el trauma del fuego.

Despues de oír esas noticias tan buenas, fui deprisa a la casa de Orejones para decirle lo que pasaba. Estábamos muy contentos. Hablé con él sobre sus experiencias con la psicóloga, como siempre iba allí para hablar sobre el trauma del divorcio de sus padres.  Me dijo que la psicóloga molaba un pegote.  Ella siempre le escuchaba, y para mí eso era muy importante. Me dijo que me contaría más sobre sus reuniones con la psicologa, pero que sería mejor dejar eso para otro rato.

Habían pasado dos semanas y era el día de nuestro viaje a Valencia.  Orejones y yo estábamos muy contentos, no podíamos esperar para estar en la playa. Llegué a su casa muy temprano por la mañana para salir de su casa antes de que hubiera mucho tráfico. Aunque estaba muy cansado, no había podido dormir por la emoción, y también porque los coches me marean.

Después de tres horas llegamos a Valencia. No era mi primera vez en Valencia. Una vez mi padre, mi abuelo, y yo pasamos a través de Valencia en el camión. Pero solo estuvimos allí por unos minutitos porque habíamos parado para que mi abuelo pudiera  mear porque está de la próstata. Pero, esta vez, estaba preparado para ver toda Valencia. En cuanto entramos en  la ciudad, había una multitud de personas en la calle y no había un lugar para aparcar. Por un montón de tiempo, dimos círculos alrededor de la ciudad para encontrar un lugar libre, pero no había ningún lugar. Con desesperación, la madre de Orejones decidió dejar el coche en un espacio para discapacitados que estaba un kilómetro de la playa. Entonces, tuvimos que caminar a través de la multitud de personas en la calle para llegar a la playa. Al principio, la madre de Orejones me dijo que agarrara el borde de su camiseta de manera que no nos perdiéramos.

Tomé el borde de la camiseta en la mano, y Orejones me dió su mano. Caminamos entre la multitud de personas. Muchas personas llevaban flores y tocaban música extraña. Había títeres gigantes y yo no podía dejar de mirar todo. De repente, alguien me dijo,

­-Oye, chico, ¿por qué agarras mi camiseta?

Orejones y Mano totalmente solos en Valencia

Miré hacia arriba y me dí cuenta de que no tenía la camiseta de la madre de Orejones sino la camiseta de un desconocido! No podía ver a la madre de Orejones por ningún lugar; Orejones y yo estábamos totalmente solos.

Orejones empezó a lagrimear por su madre cómo un llorón cualquiera. De verdad, temía que estas vacaciones fueran a ser una mierda. Orejones me preguntaba qué íbamos a hacer solos, sin una pela ni un móvil. Súbitamente, un tío nos gritó:

-¡Ojo chicos, Cuidado!

La chica les invitó a comer paella

En aquel momento vi lo más extraño que había visto en toda mi vida. El tío llevaba una familia de muñecos muy feos. De verdad, parecían la familia de ogros de Shrek. Le pregunté qué estaba haciendo y él me dijo que estaba preparando los ninots para las Fallas. Esto me molaba mucho y decidí que íbamos a seguir el tío hasta que encontrásemos a la madre de orejones. Pero, después de un momento, una multitud de personas en disfraces raros nos rodearon y empezaron a tocar dos instrumentos raros que alguien dijo que se llamaban la dolçaina y el tabalet. Una chica muy bonita agarró nuestras manos y empezó a bailar con nosotros.  Después de algún tiempo, la chica nos dijo que iba a comer paella y nos invitó a ir con ella.Manolito estaba totalmente enamorado con la chica

En aquel momento pensé que esa mujer molaba un pegote, y la veía como si fuera mi novia. Orejones y yo la acompañamos a un restaurante para comer, y  probamos la mejor paella de todo el mundo. Antes de que pudiera pedirle ser mi novia, Orejones, el cochino traidor, le preguntó sí podría usar su móvil para llamar a su madre. Ella le entregó su teléfono, y Orejones quedó con su madre en reunirse fuera del Ayuntamiento. Salimos del restaurante, y dije adiós a la mujer de mi vida por última vez.

Enfrente del Ayuntamiento, encontramos a la madre de Orejones. Orejones y yo estábamos en un lío porque ella se enfadó mucho por habernos perdido uno de otro, y le explicó que casi había tenido un infarto de preocupación. Orejones y Mano estában en un lío porque la madre de Orejones se enfadó mucho

Fue un paseo largo hasta el coche. Llegamos al coche que estaba aparcado en el espacio para discapacitados. En el parabrisas,había una hoja en que había escrito, Ayuntamiento de Valencia: multa por aparcamiento indebido.